Pero si echo la vista atrás... unos 40 ó 41 años, me veo sentada en las rodillas de mi abuelo y compartiendo las sopas de pan que se tomaba a eso de las 10 de la mañana, después de haber hecho ya parte de su jornada en el campo.
No sé dónde está el origen de este plato, pero se puede imaginar perfectamente si nos hacemos un cuadro de lo que era la vida de campo en pueblos de montaña: madrugar mucho y trabajar duro, atender campos, huertas y ganadería, consumir primordialmente lo que se generaba en la casa y mantener una economía de subsistencia que permitía ser autosuficientes en cualquier estación del año.
Ingredientes:
* Pan candeal o de hogaza (asentado, incluso un poco duro)
* Aceite
* Huevos
* Pimentón dulce
* Agua
Opcional:
* Uno ó dos dientes de ajo
* Una loncha de jamón
* Una loncha de tocino
* Una loncha de panceta
Preparación:
Cortamos el pan en lonchas gorditas o sopas, del tamaño de dos ó tres dedos juntos, aproximadamente.
Calentar la sartén con unas cucharadas de aceite y dorar el pan por los dos lados, hasta que esté tostado y bien crujiente.
Añadir un vaso de agua poco a poco y dejar que el pan se embeba y ablande todo por igual, bajar el fuego hasta que se evapore todo el agua.
Si aún quedara pan duro se añade más agua.
En otra sartén más pequeña, calentar aceite y freír un huevo por persona.
Disponer el pan en un plato, extendiéndolo por toda la superficie, colocar el huevo encima.
Retirar parte del aceite y mantener al fuego muy caliente, añadir una cucharada de pimentón dulce, apagar y bañar inmediatamente las sopas de pan con el pimentón refrito.
Aclarar la sartén con un chorrito pequeño de agua y echarlo también sobre el pan.
Estas eran las sopas sencillas, otras variantes serían:
* Laminar uno ó dos dientes de ajo y dorarlos junto al pan, cuidar que no se quemen y mantenerlos en el guiso.
* Añadir una loncha hermosa de jamón, tocino o panceta, que sería frita junto al huevo y escurrida de aceite.


















