El lujo viene dado por los ingredientes, como siempre.
La calidad y el sabor de las fabas y de los chorizos hace que el plato sea de domingo...y de fiesta.
Normalmente soy yo quien hace regalos, asi que cuando me los hacen a mi... no se me ocurre mucho que decir. Gracias, sin mas.
Este modo de hacer la fabada no es todo lo ortodoxo que debería, pero es como la preparo en casa, cuidando de eliminar parte de la grasa.
* medio kilo de fabas
* dos ó tres chorizos
* dos morcillas
* un trozo de panceta curada
* un trozo de lacón con hueso o jamón también con hueso
* media cebolla
Preparación:
En una cazuela grande ponemos la cebolla, la panceta y el trozo de lacón o jamón con hueso y dejamos que hierva a borbotones, retiramos la espuma que sale por encima. Bajamos el fuego y dejamos cocer tranquilamente una hora, tapado con tapa que no sea hermética.
Añadimos los chorizos y las morcillas, dejamos cocer unos minutos y retiramos del fuego.
Este caldo, muy sabroso de por si, por el hueso del jamón o del lacón, lo dejamos enfriar y retiramos parte de la grasa que se concentra en la superficie.
A mi me gusta dejarlo en la nevera por la noche, así lo hago con mas facilidad.
Mientras, pongo las fabas a remojar en agua fría, hay quien les pone una hoja de laurel, yo no.
Si el hueso es de jamón probamos el caldo para comprobar el punto de sal, no sea que nos encontremos con una sorpresa desagradable y quede muy salado.
Empezamos con la cocción de la fabada: en cazuela amplia ponemos las fabas, el trozo de panceta y el caldo colado y frío hasta cubrir (eso es un dedito de caldo por encima de las fabas). Levantamos el hervor y dejamos unos diez minutos para retirar cualquier impureza que suba a la superficie en forma de espuma.
Bajamos el fuego casi a la mitad de la potencia (o menos) y mantenemos a un chup-chup sin apurar sobre una hora (dependiendo del agua y de las fabas puede llevar hasta dos horas).
Cada cuarto de hora mas o menos echamos un vaso de caldo frío que tenemos guardado en la nevera y movemos la cazuela en forma de va-i-ven para que se corte la cocción y se muevan las fabas.
A la hora probamos una faba para ver como va, dependiendo de la cosecha y del tiempo de remojo pueden tardar mas o menos en cocer.
Si están próximas a terminar la cocción, blanditas pero sin deshacer, añadimos el chorizo y la morcilla.
No removemos la cazuela con cuchara, ni de madera ni de metal, solo en movimientos de va-i-ven o circulares.
Servimos acompañando con la panceta, el chorizo y la morcilla, bien en una fuente al medio de la mesa y cada uno se sirve lo que guste o bien un trozo de los embutidos en cada plato.
En caso de no utilizar hueso de jamón o de lacón, que ya están salados de por si, se añade la sal prácticamente terminada la cocción.
Si el embutido es de calidad no es necesario azafrán o pimentón, ya que ellos mismos ya darían color al caldo.
Si gusta el caldo gordo se puede hacer la fabada de un día para otro, con el reposo y el frío se hace mucho mas denso (luego calentaríamos a fuego bajo).
Si se prefiere comer al momento de hacer se pueden machacar unas fabas y añadirlas al caldo.